Desde que el escándalo de la estafa con entradas para el
partido entre Argentina y Brasil salió a la luz, las hermanas Pérez Espinosa
fueron cambiando sus hábitos de vida y conducta.
Recién ayer sobre el mediodía se la vio en la vía pública bahiense a Francisca, en compañía de su abogado Maximiliano Gorg, pero de Martina no se sabe nada.
Esta acción, en un café céntrico, solo hizo generar más “hate”
en redes y los mensajes negativos se siguieron multiplicando contra la
influencer que, tal cual había explicado BHInfo en una nota anterior, ya había
modificado en parte una de las plataformas a las cuales mayor rédito económico
le saca: Instagram.
Debido a todo esto en la noche del jueves, la monotributista
categoría “A” tomó una drástica decisión que va en contra del ABC de cualquier
persona que busca ser masivo y convertirse realmente en una figura pública que
atraiga marcas, ya sea para canjes o directamente publicidades.
Con sus 274 mil seguidores a cuestas, Francisca Pérez Espinosa optó por poner su cuenta “franyperez” en modo privado, por lo que únicamente sus seguidores pueden ver lo que sube, y para serlo, a partir de ahora, ella lo debe aceptar previamente.