En los meses más fríos del año, los perros enfrentan desafíos adicionales debido al clima helado que
puede afectar su salud y bienestar. Las temperaturas extremas pueden poner
en riesgo su sistema inmunológico, haciéndolos más susceptibles a enfermedades
virales como la gripe canina (influenza A). Esta infección se propaga rápidamente entre los perros que
comparten espacios cerrados o áreas concurridas, en especial durante la
temporada invernal.
Para protegerlos de estos riesgos, es crucial tomar medidas preventivas, como asegurar que tengan un
refugio cálido y seco, abrigarlos adecuadamente durante los paseos, evitar
exposiciones prolongadas al frío y el contacto con otros perros infectados.
Además, mantener al día sus vacunas,
incluida la vacuna contra la gripe canina si es recomendada por el veterinario,
es fundamental para fortalecer su sistema inmunológico y disminuir las
probabilidades de que se desarrollen complicaciones.
Cuáles son los
síntomas de la gripe en perros
Los síntomas más
comunes de la gripe en los perros son: tos, fiebre, secreciones nasales y
oculares, y falta de apetito. Aclaran que, si bien algunos caninos pueden
no demostrar señales de enfermedad, otros llegan a desarrollar neumonía que, si
empeora, podría causar la muerte.
Es importante prestar
atención a la gravedad de los síntomas para saber determinar cuándo se debe
llevar a la mascota al veterinario para que reciba el tratamiento adecuado.
Similar a la gripe en humanos, los virus pueden transmitirse entre los perros a través de las
secreciones nasales, cuyas partículas pueden permanecer suspendidas en el
aire o contaminar objetos.
Según los expertos de la Asociación Americana de Medicina
Veterinaria la enfermedad se propaga a
partir del contacto directo entre los caninos; tos, estornudos y hasta ladridos;
la utilización de objetos contaminados como juguetes o correas; la piel o ropa
de una persona que estuvo con un animal infectado.
“Los entornos en los que los perros están expuestos a otros
perros, como refugios de animales, instalaciones de alojamiento, guarderías
para perros, parques para perros y exposiciones o competiciones caninas,
aumentan el riesgo de gripe canina, en particular cuando se produce un brote en
la zona”, explican desde la asociación. Además, se debe tener en cuenta que, por más que aparenten estar sanos, pueden
continuar transmitiendo el virus hasta un mes después de que se contagiaron. El
agente infeccioso se puede eliminar con desinfectantes, y es importante
mantener tanto las superficies como la ropa y las manos limpias para prevenir
el contagio.
Los expertos de los CDC comentan que “la mayoría de los perros se recupera dentro de las 2 a 3 semanas. Sin embargo,
algunos perros pueden desarrollar infecciones bacterianas secundarias que
pueden provocar enfermedades más graves y neumonía”. Es por esto que se
debe consultar a un veterinario ante la presencia de síntomas o si se sospecha
que el canino podría estar atravesando alguna enfermedad.